Elementos para una formación política anticapitalista. Una perspectiva ecosocialista/ Renán Vega Cantor

 

Me parece que es necesario actualizar un programa de formación política anticapitalista, acorde con las necesidades de hoy. Al respecto propongo cuatro grandes asuntos, en su orden: una formación política clásica; aspectos fundamentales de una crítica ecosocialista; una visión crítica de la tecnología (o mejor aún, de la tecnociencia); y, una formación crítica en medios de comunicación e información. Estos cuatro grandes temas se constituyen en ejes medulares de una renovada crítica al capitalismo, que supone que los sujetos interesados en enfrentarlo deberían tener en cuenta, porque allí están involucradas las grandes cuestiones y retos a que nos enfrentamos por la expansión mundial del capital hasta el último rincón del planeta.

Se trata de abrir una ventana de reflexión, que nos permita pensar en un amplio espectro de formación política, que incorpore los problemas acuciantes de nuestro tiempo, y vaya más allá de lo que tradicionalmente se entiende por formación política, la cual se suele reducir, en el mejor de los casos, a lo que aquí se considera en el primer punto. Pensamos que ahora, como en tiempos de los grandes revolucionarios anticapitalistas -desde mediados del siglo XIX-, la reflexión crítica es un soporte de una
acción transformadora y eso requiere una necesaria actualización del análisis, que vaya más allá de los elementos que tradicionalmente han formado parte del acervo formativo de las izquierdas. Un pensamiento emancipador en nuestro tiempo exige entender, para enfrentar y proponer soluciones que reafirmen la justeza del anticapitalismo – para mencionar un hecho apremiante -, las implicaciones del calentamiento global en marcha, y cómo ello se constituye en un telón de fondo de cualquier proyecto de sociedad que supere al capitalismo.

Lo mismo puede decirse de la tecnología, sobre la cual las diversas izquierdas tienen una visión apologética, que no se distingue de ninguna forma de la racionalidad capitalista dominante en ese terreno. Eso explica que los militantes políticos crean, en sentido general, en la pretendida neutralidad de las fuerzas productivas, y no hayan entendido la misma noción de fuerzas productivas-destructivas, acuñada por Carlos Marx a mediados de la década de 1840.


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