Nota preliminar: el presente artículo se escribe con la intención de evidenciar que las declaraciones de Viviane Morales, ex fiscal y ex congresista, quien será la próxima ministra de educación del gobierno de Abelardo de la Espriella, son peligrosas para la comunidad educativa, pues al enunciar que una de las políticas del nuevo gobierno (2026-2030) será sacar de la educación a Marx y a sus ideas, pone de nuevo en el centro del debate nacional la violencia política que han sobrellevado los claustros educativos en el país en el marco del conflicto político, social y armado. El marxismo, un viejo enemigo El anticomunismo en Colombia ha sido una práctica política de Estado que data de los años de 1851, en la que, en el marco de los debates entre liberales y conservadores acerca de la abolición de la esclavitud, se hallaron afirmaciones como la esgrimida por el conservador Camacho Roldán, quien se refería al gobierno liberal de José Hilario López como una “pandi...
«La antítesis directa del imperio era la Comuna».
–Karl Marx, La guerra civil en Francia
La guerra genocida de Israel contra Gaza, que ha ido acompañada de ataques brutales contra Cisjordania, Líbano, Irán, Yemen y Siria, todo ello respaldado y financiado con entusiasmo por Estados Unidos, ha servido para despertar a la población mundial sobre los efectos devastadores del imperialismo. Llevado a cabo con la complicidad de todos los gobiernos occidentales, el genocidio también debería abrirnos los ojos al sistema imperialista más amplio liderado por Estados Unidos. Ese sistema, incluso cuando no libra guerras abiertas contra los países del Sur Global, somete a la mayoría a una especie de asedio generalizado, a veces mediante sanciones (por ejemplo, Venezuela, Cuba, Nicaragua, China e Irán) o rodeándolos con bases militares (como en los casos de China, Corea del Norte y Venezuela, entre otros), por no hablar de la sangría sistemática de valor y recursos materiales que el imperialismo lleva a cabo en esos países, con efectos sociales y medioambientales devastadores.
En este contexto, donde la contradicción principal claramente se expresa en la confrontación entre el imperialismo y las naciones y pueblos oprimidos, cabe preguntar por la importancia de una comuna socialista. ¿Por qué hablar de comunas? ¿Qué tienen que ver las comunas con la lucha urgente contra el imperialismo, que es evidentemente la lucha central hoy en día? Aún más preocupante, se podría señalar cómo el propio proyecto imperialista-sionista ha desplegado comunas, los kibutzim, para colonizar el territorio palestino, armándolos con milicias para extirpar y exterminar a los palestinos en su proyecto colonialista. Algunas de estas comunas kibutz fueron objetivos —objetivos legítimos, dado el derecho de un pueblo colonizado a luchar contra sus opresores— de la Operación Inundación de Al-Aqsa, liderada por Hamás en 2023. También hay organizaciones comunitarias en otras partes del mundo que, aunque no son colonialistas como los kibutzim, tienen dificultades para ver más allá de su territorio autónomo, lo que dificulta su participación en proyectos más amplios de liberación nacional del dominio imperialista. Por todas estas razones, sería comprensible que las comunas socialistas no se consideren una prioridad en la lucha contra el imperialismo, el desafío central de nuestro tiempo.
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