Hegemonía en suspenso y estallidos sociales ¿crisis histórica del sujeto revolucionario? / Brenda Alejandra Fonseca Ariza
Las irrupciones masivas de protesta que han marcado el inicio del siglo XXI, las cuales han sido intensas, heterogéneas y profundamente disruptivas, han puesto en evidencia la persistencia de estallidos sociales de gran alcance que, sin embargo, no logran proyectos políticos duraderos ni en transformaciones estructurales del poder. Esta crisis de traducción entre movilización y revolución obliga a repensar críticamente las categorías clásicas del marxismo, en particular aquellas relativas al sujeto revolucionario, la organización política y la hegemonía. El estallido social colombiano de 2019–2020 se inscribe de manera incisiva en este horizonte problemático, en tanto constituyó una irrupción contrahegemónica de gran magnitud que, pese a su intensidad, no consiguió articular una dirección política capaz de sostener el proceso en el tiempo, planteando la pregunta del ¿por qué?
El marxismo clásico concibió al proletariado como el sujeto histórico llamado a encarnar la revolución destinada a conducir la transformación del capitalismo hacia el comunismo. En este marco, Lenin insistió en que dicha transformación no podía producirse de manera espontánea, sino que requería una intervención política consciente, organizada y disciplinada, capaz de incidir activamente en la lucha de clases. Sin embargo, como subraya György Lukács en Lenin: la coherencia de su pensamiento199 esta concepción no puede reducirse a una formulación teórica abstracta ni a un esquema organizativo fijo, sino que debe comprenderse como una praxis históricamente situada, inseparable de las condiciones concretas en las que se despliega la lucha política. Desde esta perspectiva, Lenin no aparece como un autor de doctrinas inmutables, sino como un pensador cuya producción teórica adquiere sentido únicamente en función de la dinámica efectiva del proceso histórico.
Comentarios
Publicar un comentario